Es difícil soltar a un ser que se ha querido.

Hay seres que amaste,

pero te lastimaron,

sin compasión.

Nunca pidieron disculpas, ni perdón.

No saben amar y no desean aprender.

¿Quién es el dueño de las heridas y cicatrices?,

¿el que las causa o el que las recibe?

Donde hay una cicatriz, hay una historia.

Un ser humano con memoria y dolor por sanar.

Cuando un amor se acaba,

muere un dialecto que inventó palabras y sentidos

con ese ser con el que había sintonía.

Esto lo aprendí de un libro pleno de sabiduría,

sin letras, páginas,

sin título, ni autor.


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