Por: Margarita María Peláez

Los cielos estrellados
y las luces de navidad
en árboles, calles, parques y hogares,
son la expresión del sueño milenario,
para que prime la luz
sobre la oscuridad en la tierra.

Las sonrisas y miradas
iluminan con amor y esperanza
este mundo tan frágil, que
nos necesita para reparar, cuidar y proteger.


Los fugaces y pasajeros
somos nosotros:
polvo de las estrellas,
partículas de luz, 
semillas estelares.

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